Monocromías y gamas cromáticas limitadas.

Según dice Plinio, los cuatro grandes artistas de la Antigüedad: Apeles, Etión, Melantio y Nicómaco, sólo utilizaron cuatro colores en sus obras más destacadas: este modo de pintar se le llamó Tetracromía.
Los colores eran: blanco de Melos, ocre ático, rojo de sínope de Ponto y de los negros el atramentum. Dice que aún así sus obras tenían “más nobleza y más espíritu” que las realizadas en Roma (y provincias) por sus contemporáneos.
Éste no fue un problema de imposibilidad de conseguir otros colores-pigmento, ya que los hallazgos arqueológicos desde el siglo VI (Tabla de Pitsá) demuestran que los griegos ya conocían los pigmentos amarillos (no sólo los ocres), los verdes y los azules.
En la paleta cuatricromática el azul se consigue con gris, que en contraste con los demás colores, rojos y amarillos, que producen una sensación cromática caliente, produce una sensación cromática fría y azulada.
Ése contraste provoca el color azul en la lectura “mental” de la obra, e incluso, en menor medida, la fisiológica, ya que las células del ojo (los conos) saturados de colores cálidos producen por fatiga el azul en los límites de los amarillos y rojos.
Un ejemplo paradigmático de dicha paleta es el mosaico de la Batalla de Darío y Alejandro de la casa del Fauno de Pompeya (actualmente en el Museo Nacional romano de Nápoles), que era una copia de una obra de algún autor macedónico contemporáneo a Alejandro.

Otra opción cromática de la Antigüedad Clásica fueron las Monocromías: Según Plinio “el primero que coloreó las siluetas utilizando según dicen, polvos de arcilla, fue Efcanto de Corinto” (Plinio H.N.XXXV, 15,16).
Las monocromías eran unas obras, que solían estar realizadas en rojo oscuro sobre mármol blanco y con blanco sobre oscuro.
Zeuxis pintó monocromías en blanco (Plinio, H.N. XXXV 63) Muestra de ello, es una copia de un cuadro de Zeusis, firmada por un tal Alejandro de Atenas, “El juego de tabas”, que se encontró en Herculano, y actualmente está en el Museo Arqueológico de Nápoles.

La monocromía y las gamas cromáticas limitadas son recursos plásticos muy interesantes, ya que se armonizan mejor y dotan a las obras de mayor contundencia plástica. Ejemplo de ello son las fotos en Blanco y Negro.

El otoño es eminentemente cuatricromático. Desaparece en verde de las hojas y el azul del cielo se vuelve gris.

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